El Puente del Pilar es uno de los momentos más especiales para visitar Zaragoza. Durante estos días, la ciudad se transforma en un gran escenario de cultura, tradición, fiesta y devoción, atrayendo a sus calles tanto a sus habitantes como a visitantes de toda España y del extranjero. Este evento coincide con las Fiestas del Pilar, declaradas de Interés Turístico Internacional, lo que convierte a Zaragoza en el mejor destino durante esta época del año para disfrutar de la combinación perfecta entre lo religioso y lo festivo.
Para quienes disponen de dos o tres días, el reto es organizarse bien para no perderse los principales atractivos. La Basílica del Pilar, los fuegos artificiales de las fiestas, un recorrido por el casco histórico, la gastronomía aragonesa o los conciertos, cada jornada está llena de actividades adaptadas a distintos gustos y edades. La clave está en diseñar un itinerario que permita descubrir la esencia de la ciudad y, al mismo tiempo, disfrutar de la alegría de las fiestas. Por ello, lo principal es reservar con tiempo un hotel accesible en Zaragoza, como el hotel ILUNION Romareda, situado en plena ciudad, para que, de este modo, sea sencillo moverse desde allí.
De este modo, Zaragoza que además cuenta con una ubicación estratégica y buenas conexiones que la hacen accesible en tren, avión o carretera, recibe en este Puente del Pilar a muchas personas. Tanto si se viaja en pareja, con amigos o con niños, esta guía propone un itinerario completo que equilibra visitas culturales, momentos gastronómicos y experiencias festivas en la ciudad.
Día 1 – La esencia de Zaragoza: Basílica del Pilar y río Ebro

El primer día debe comenzar en el centro de la ciudad, visitando su monumento más importante, la Basílica del Pilar. Este templo es el gran símbolo de Zaragoza y uno de los lugares más visitados de España, sobre todo durante las fiestas del Pilar. La posibilidad de entrar en su interior, recorrer sus naves y detenerse frente a la Virgen del Pilar es una experiencia única tanto para creyentes como para quienes valoran la historia y el arte. De la misma forma, subir a una de sus torres también es obligatorio para ver una vista espectacular de la ciudad y del río Ebro.
Después de la visita a la Basílica, merece la pena pasear por la Plaza del Pilar, donde se concentran buena parte de las actividades del Puente del Pilar. En esta zona se instalan escenarios, mercadillos, espectáculos callejeros y, por supuesto, el espacio de la tradicional Ofrenda de Flores.
Para cerrar la jornada, nada mejor que un paseo tranquilo junto al río Ebro. Este plan permite desconectar del bullicio del centro y contemplar la Basílica iluminada al anochecer, un momento que queda grabado en la memoria. En caso de viajar con mascotas y alojarse en un hotel pet friendly en Zaragoza, este paseo puede ser habitual en el resto de días.
Día 2 – Historia y cultura: Del Casco Antiguo a la Aljafería

El segundo día se puede dedicar a descubrir la riqueza histórica y cultural de Zaragoza. Una ruta por el casco antiguo de Zaragoza, ya sea de forma autónoma o en un tour, permite visitar lugares como la catedral del Salvador, conocida como La Seo, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Los detalles góticos y mudéjares de este templo son un testimonio del pasado multicultural de la ciudad.
Otra visita imprescindible es el palacio de la Aljafería, un palacio fortificado de origen musulmán que posteriormente se convirtió en residencia de los Reyes Católicos, acogiendo en la actualidad las Cortes de Aragón. Su interior, con patios, salas decoradas con yeserías y arcos islámicos, es una auténtica joya arquitectónica. En el Puente del Pilar suele recibir gran afluencia de turistas, por lo que conviene reservar la entrada con antelación para aprovechar mejor el tiempo.
La tarde puede completarse con un recorrido cultural por los museos de la ciudad, entre los que destacan el museo Goya y el museo del Foro Romano. Estos espacios permiten conocer tanto el legado artístico como los orígenes romanos de Caesaraugusta.
Día 3 – Gastronomía y tapeo en el Tubo y alrededores
No se puede entender Zaragoza sin disfrutar de su gastronomía, y el Puente del Pilar es una oportunidad perfecta para hacerlo. El tercer día se puede dedicar al tapeo en la famosa zona de «El Tubo», un laberinto de calles en pleno centro lleno de bares y tabernas tradicionales. En esta zona es posible probar las clásicas migas aragonesas, así como tapas creativas que combinan tradición con innovación.
A mediodía, muchos restaurantes ofrecen menús especiales que incluyen platos típicos como el ternasco asado, las borrajas o la longaniza de Aragón. Para los más golosos, la repostería local ofrece tesoros como las frutas de Aragón o las tradicionales guirlaches.
Por la tarde, se puede continuar con un paseo gastronómico en otras zonas como la plaza Santa Marta o la plaza San Miguel, donde también abundan los bares de tapas. El ambiente en estos días es especialmente animado, por lo que puede ser necesario reservar con bastante antelación en caso de querer ir a un local determinado. Si bien, el paseo gastronómico puede realizarse durante los dos primeros días, es posible que no diese tiempo a verlo todo.
Eventos y ambiente festivo del Puente del Pilar

El Puente del Pilar no es solo turismo, es también una fiesta viva que llena Zaragoza de música, color y actividades. Uno de los momentos más emblemáticos es la Ofrenda de Flores, en la que miles de personas, vestidas con trajes regionales, entregan flores a la Virgen del Pilar formando un manto impresionante en la Plaza del Pilar. Se trata de un acto cargado de emoción y tradición que atrae a todo el mundo presente en la ciudad.
Además de los actos religiosos, el ambiente de fiesta se vive en todos los rincones. La ciudad se llena de conciertos al aire libre, comparsas de gigantes y cabezudos, ferias y espectáculos para niños y adultos. Las peñas ofrecen actividades y el ambiente en las calles es de alegría y feria, lo que hace que cada visitante sienta que forma parte de una gran celebración.
Por la noche, los fuegos artificiales iluminan el cielo de Zaragoza, convirtiéndose en un broche perfecto para los días de fiesta. Estos espectáculos, junto con las actuaciones musicales de artistas nacionales e internacionales, hacen que el Puente del Pilar sea una experiencia que va mucho más allá del turismo, mezclando tradición, diversión y cultura popular.
Excursiones cercanas para completar la escapada

Si se dispone de algo más de tiempo, el Puente del Pilar también puede ser una oportunidad para conocer los alrededores de Zaragoza. A menos de una hora en coche se encuentra el Monasterio de Piedra, un paraje natural con cascadas, grutas y un monasterio cisterciense que resulta perfecto para una excursión de un día.
Otra opción es acercarse a Belchite, el famoso pueblo viejo destruido durante la Guerra Civil y conservado como memoria histórica para el país. La posibilidad de recorrer sus calles en ruinas ofrece una experiencia impactante y distinta, que combina historia y reflexión. Se trata de una excursión que suele impresionar a todos los visitantes y que aporta otra visión del patrimonio aragonés.
Para quienes prefieran algo más relajado, los viñedos de Cariñena son una alternativa excelente. En esta zona de Aragón se pueden realizar catas de vino y visitar bodegas que muestran la tradición vinícola de esta comunidad autónoma. En cualquier caso, cada uno de estos planes es una alternativa distinta para complementar un viaje a Zaragoza en uno de los momentos más representativos para esta ciudad aragonesa.
