Las islas Canarias son uno de los destinos más completos de España para viajar en moto. Su clima suave durante gran parte del año, la diversidad de paisajes y la calidad de muchas de sus carreteras convierten al archipiélago en un auténtico paraíso para los amantes de las dos ruedas. En un mismo viaje es posible recorrer zonas volcánicas, atravesar montañas con curvas imposibles y terminar el día en una playa atlántica contemplando las olas. Esta variedad de opciones hace que cada ruta sea diferente, manteniendo la sensación de aventura sin necesidad de recorrer largas distancias.

Otro aspecto que favorece las rutas en moto por Canarias es la posibilidad de combinar trayectos cortos con experiencias más intensas. Si bien las islas no son grandes, sus carreteras ofrecen desniveles pronunciados, cambios de clima y miradores impresionantes con vistas panorámicas en todas direcciones. En pocas horas se puede pasar de un entorno árido y volcánico a un paisaje verde y húmedo. Para quienes disfrutan de conducir en moto, este contraste es una de las mayores ventajas del destino. Además, el turismo motero está cada vez más presente, lo que facilita encontrar servicios y rutas. Tal es así que aquellos que quieren viajar con su propia moto, pueden transportar moto a Canarias a precios económicos para disfrutar con su compañero de dos ruedas.

En este artículo, vamos a explorar cinco de los mejores paisajes para recorrer en moto en las islas Canarias. Cada ruta estará dedicada a una isla o zona clave donde la experiencia sobre dos ruedas se vuelve especialmente espectacular. La idea es ofrecer una guía clara para amantes de las motos que buscan disfrutar de Canarias con libertad, sintiendo el viento en la carretera.

Tenerife, la ruta del Teide y sus carreteras volcánicas

Tenerife es probablemente la isla más llamativa para hacer rutas en moto en Canarias, y gran parte de esa fama se debe al Teide. De esta forma, conducir por este Parque Nacional es una experiencia única, ya que la carretera atraviesa un paisaje volcánico impresionante, con vistas abiertas y formaciones rocosas que parecen sacadas de otro planeta. El contraste entre el azul del cielo y el terreno oscuro crea un escenario espectacular para cualquier viajero.

La ruta hacia el Teide ofrece curvas amplias y tramos donde se disfruta de una conducción fluida. Dependiendo del punto de partida, se pueden elegir accesos desde el norte o desde el sur de la isla. Una de las cosas más notorias es que al subir desde zonas costeras se puede sentir claramente el cambio de temperatura y vegetación. A medida que se gana altitud, aparecen pinares, luego paisajes más secos y volcánicos, y, por último la cumbre. Esta transición convierte el recorrido en algo más que una simple carretera; es un viaje por diferentes ecosistemas en pocas horas.

Gran Canaria, con curvas de montaña y miradores espectaculares

Gran Canaria es una isla perfecta para quienes disfrutan de rutas de moto con conducción más técnica y paisajes de montaña. Su interior está lleno de carreteras sinuosas que atraviesan barrancos, pueblos y zonas elevadas con vistas mágicas. A diferencia de otras islas más volcánicas y abiertas, en Gran Canaria el terreno es más abrupto, con curvas constantes que hacen que el recorrido sea entretenido para motoristas con experiencia.

Una de las grandes ventajas de Gran Canaria es su red de miradores naturales. Durante el recorrido es habitual encontrar puntos donde detenerse para observar el paisaje, con montañas que recuerdan a escenarios de película. Lugares como Roque Nublo son paradas muy populares, no solo por la belleza del entorno, sino por la sensación de estar en el corazón de la isla. La moto permite acceder fácilmente a estas carreteras, disfrutando del trayecto con libertad y sin la rigidez de un tour organizado.

Lanzarote y paisajes lunares con carretera entre volcanes

Lanzarote es una de las islas más singulares para recorrer en moto gracias a su paisaje volcánico extremo y su estética casi lunar. De esta manera, conducir por sus carreteras es literalmente atravesar otro planeta; terrenos negros, campos de lava solidificada y montañas de origen volcánico que dominan el horizonte. La isla ofrece una conducción muy agradable porque muchas rutas son abiertas, con buena visibilidad y tramos largos donde se disfruta del paisaje sin interrupciones.

Uno de los puntos más atractivos para una ruta en moto es la zona del Parque Nacional de Timanfaya. Las carreteras del Timanfaya atraviesan escenarios volcánicos en los que el contraste entre el asfalto y el terreno oscuro crea una sensación espectacular. Además, el viento y la luz del Atlántico dan a la isla una atmósfera muy especial, sobre todo al amanecer o al atardecer. Lanzarote también permite recorrer pueblos blancos y zonas costeras, lo que añade variedad a la ruta y ofrece paradas interesantes para descansar o comer.

Fuerteventura, una isla de rutas largas entre dunas y playas infinitas

Fuerteventura es una isla pensada para quienes disfrutan de rutas largas en moto, con carreteras cómodas y una sensación de libertad total. A diferencia de otras islas más montañosas, en Fuerteventura predominan los paisajes amplios y los horizontes despejados. Esto crea una experiencia de conducción muy fluida, donde el motorista puede mantener un ritmo constante mientras recorre zonas áridas, playas infinitas y tramos costeros de gran belleza.

Uno de los grandes atractivos de Fuerteventura son sus playas y sus dunas, especialmente en zonas como Corralejo o la costa del sur. Esta zona permite conducir cerca del litoral, facilitando paradas para disfrutar del mar, caminar por la arena o simplemente descansar frente al Atlántico. La isla también cuenta con pequeñas carreteras que conectan pueblos de interior, lo que hace que el viaje se sienta auténtico y relajado. En moto, estos trayectos se disfrutan especialmente porque se vive el viento, la luz y el paisaje de manera directa.

La Palma, una carretera escénica entre bosques y miradores atlánticos

La Palma es una de las islas más sorprendentes para hacer rutas en moto, especialmente para quienes buscan paisajes verdes y carreteras panorámicas. A diferencia de Lanzarote o Fuerteventura, en La Palma el protagonismo lo tienen los bosques, los barrancos y las montañas cubiertas de vegetación. Por esto mismo, conducir por La Palma es una experiencia muy envolvente, con curvas constantes y tramos que atraviesan zonas de niebla, lo que crea un ambiente casi mágico.

Las rutas en La Palma suelen ser más técnicas debido a su relieve montañoso, pero precisamente eso es lo que la hace tan atractiva. Las carreteras suben y bajan de forma continua, conectando pueblos y miradores. La sensación de altura es constante, y muchas veces el Atlántico aparece al fondo como un escenario de película. Esto convierte cada trayecto en una experiencia visual y de conducción muy completa. Además, al ser una isla menos masificada, el viaje se disfruta con más tranquilidad y sin tanta presión turística.