En Antalya es posible ir de restos antiguos al agua salada en cuestión de minutos. Es una ciudad costera con historia, buena comida, paisajes naturales y un clima que invita a salir. Puedes caminar por un barrio de casas otomanas por la mañana y terminar el día en una playa amplia con vistas a las montañas.
Al recorrer sus calles, es fácil entender por qué tanta gente repite. Hay algo en su ritmo que relaja, sin ser aburrido. En Kaleiçi, el casco antiguo, todo está a escala humana. Las tiendas, los cafés y los miradores aparecen sin buscar. Y si decides alejarte un poco, encuentras paisajes naturales como el Cañón Köprülü o el Monte Tahtalı, que te cambian el día. Es una ciudad con muchos planes posibles, pero que no exige correr para aprovecharla. En esta guía te contamos lo que no puede faltar en tu visita, desde la ciudad vieja y el Museo de Antalya hasta la playa de Konyaaltı, el teleférico de Tahtalı y una excursión al cañón. Cinco experiencias muy distintas, pero igual de memorables para cualquier viajero.
Ciudad vieja de Kaleiçi

Kaleiçi es el corazón antiguo de Antalya y uno de los lugares que mejor conserva su carácter. Al caminar por sus calles estrechas y empedradas, sientes que el tiempo avanza de otra manera. Las casas otomanas restauradas tienen balcones de madera, patios escondidos y pequeños hoteles con mucho encanto. Cada esquina ofrece algo diferente: una tienda de alfombras, un café con vista al mar o un gato dormido en el alféizar de una ventana.
Además, uno de los accesos más destacados es la Puerta de Adriano, levantada en mármol blanco para recibir a un emperador. También encontrarás el minarete acanalado, que se ve desde distintos puntos del barrio, y varios restos de murallas antiguas. En este caso, conviene visitarlo temprano, cuando hay menos movimiento y la luz resalta los detalles sin encandilar.
Museo de Antalya
El Museo de Antalya permite adentrarse en los distintos periodos que marcaron esta zona del país. Su colección abarca miles de años, desde la prehistoria hasta la época bizantina. Destaca la forma en que se organizan los contenidos: secciones claras por época, con piezas bien conservadas de culturas licia, romana y helenística. Es fácil recorrerlo sin agobios porque está bien señalizado y pensado para todo tipo de visitantes.
Asimismo, una de las secciones más impactantes es la sala de los emperadores romanos, con estatuas de mármol casi intactas que impresionan por su detalle. También hay un área dedicada a los sarcófagos, muchos de ellos decorados con escenas mitológicas. Nosotros lo recomendamos no solo por su valor histórico, sino por la forma en que logra conectar al visitante con el pasado sin necesidad de explicaciones complicadas.
Playa de Konyaaltı

Konyaaltı destaca por su cercanía y por ofrecer un entorno cómodo para pasar varias horas junto al mar. Está a solo unos minutos del centro, pero tiene una extensión que permite encontrar espacio sin problema. La costa tiene grava fina, el agua es clara y la entrada al mar es progresiva. Hay zonas con hamacas, duchas y chiringuitos, pero también espacios abiertos para quienes prefieren llevar su propia toalla y sentarse en la sombra.
De este modo, desde aquí se puede ver la silueta de las montañas Taurus, que en días claros se reflejan en el mar. A nosotros nos gustó especialmente el paseo marítimo, lleno de árboles, ciclovías y cafés donde puedes sentarte sin consumir nada. Vale la pena llegar por la mañana para evitar las horas más calurosas. También es una buena opción para quedarse al atardecer, cuando el cielo cambia de color y la brisa del mar hace más suave el final del día.
Cañón Köprülü
El Cañón Köprülü se encuentra a poco más de una hora de Antalya y ofrece un paisaje que parece sacado de otro país. Su río de agua turquesa atraviesa un valle rodeado de acantilados, bosques y antiguos puentes romanos. Es uno de los lugares más visitados de la región para hacer rafting, aunque también se puede explorar caminando. Lo interesante es que no necesitas experiencia previa para participar en las actividades. Hay empresas locales que organizan rutas seguras con todo el equipo incluido.
Además del rafting, puedes recorrer senderos junto al río, hacer picnic en zonas habilitadas o simplemente sentarte a contemplar el paisaje. La naturaleza aquí es abundante y muy bien conservada y puede ser una buena opción para alejarse del calor y conocer otro paisaje de la ciudad. No hace falta salir al amanecer, aunque sí es útil llevar ropa ligera y algo que soporte el agua.
Monte Tahtalı (Olympos Teleferik)

El monte Tahtalı es una de las cumbres más altas de la región y se puede alcanzar en solo diez minutos gracias a un moderno teleférico. Subir hasta los 2,365 metros de altura te permite ver la costa turquesa desde otro ángulo. A lo largo del trayecto, la cabina atraviesa bosques, acantilados y formaciones rocosas, hasta llegar a una plataforma con vistas panorámicas del mar Mediterráneo y las montañas circundantes. La experiencia no solo es visual, también se siente en el cuerpo con el cambio de temperatura y altitud.
A su vez, en la cima hay miradores, tiendas pequeñas y un restaurante donde puedes tomar algo caliente mientras observas el paisaje. En días despejados, se puede ver incluso la isla de Chipre. Las mejores horas para subir son temprano o al final del día, cuando el sol no castiga y el ambiente es más llevadero. También hay actividades como parapente y caminatas guiadas para quienes buscan algo más activo. Lo mejor es que todo esto se puede hacer en medio día, sin salir demasiado del plan de ciudad.
