El Salar de Uyuni, ubicado en el suroeste de Bolivia, es el desierto de sal más grande del mundo y uno de los paisajes naturales más impresionantes del planeta. Este vasto manto blanco, con más de 10.000 kilómetros cuadrados de extensión, se transforma a lo largo del año, ofreciendo imágenes tan surrealistas como el famoso “espejo del cielo” durante la temporada de lluvias. Visitar este lugar es una experiencia única que combina naturaleza extrema, aventura, cultura andina y fotografía.
Lo que hace especial al Salar de Uyuni no es solo su magnitud, sino también la sensación de estar en otro planeta. El horizonte se difumina, las nubes parecen reflejarse en el suelo, y la ausencia de contaminación visual o sonora permite al viajero experimentar una desconexión total. Además de su belleza, el salar también tiene gran importancia económica, ya que contiene una de las mayores reservas de litio del mundo.
Viajar a Uyuni puede ser tan sencillo o tan completo como se desee. Hay excursiones de un día que parten desde la ciudad de Uyuni, pero también existen rutas de tres y hasta cuatro días que incluyen visitas a lagunas altiplánicas, géiseres, desiertos de colores y comunidades indígenas. En este artículo contaremos todo lo que se necesita saber para visitar el Salar de Uyuni.
¿Cómo llegar y cuándo visitar el Salar de Uyuni?

La forma más común de llegar al Salar de Uyuni es desde la ciudad de Uyuni, que cuenta con un pequeño aeropuerto y conexiones por carretera y tren. Se puede volar desde La Paz o Santa Cruz, llegar en autobús desde Oruro, Potosí o incluso desde San Pedro de Atacama en Chile. Otra alternativa interesante es tomar el legendario tren turístico que conecta Oruro con Uyuni, ofreciendo vistas espectaculares del altiplano andino en su recorrido.
En cuanto a la mejor época para visitar el salar, depende del tipo de experiencia que se busque. Entre mayo y octubre, durante la temporada seca, el salar está completamente seco y forma un paisaje geométrico de hexágonos de sal. En este caso, es adecuado para quienes buscan cielos despejados, amaneceres claros y fotografías creativas con perspectiva. Por otro lado, entre enero y marzo, la temporada de lluvias transforma el salar en un gigantesco espejo que refleja el cielo y crea un efecto visual impresionante.
Ambas temporadas ofrecen algo especial, pero requieren preparaciones distintas. Durante las lluvias, algunos sectores pueden ser inaccesibles por el agua acumulada, lo que limita los recorridos en vehículos. En época seca, en cambio, se puede llegar fácilmente hasta el centro del salar y visitar lugares emblemáticos como la Isla Incahuasi.
¿Qué ver en el Salar y sus alrededores?
El Salar de Uyuni ofrece mucho más que un paisaje blanco. Uno de los puntos imperdibles es la Isla Incahuasi, ubicada en pleno salar, cubierta de cactus gigantes y rodeada de sal por todas partes. Desde lo alto de la isla se obtienen vistas panorámicas mágicas. Otro lugar emblemático es el cementerio de Trenes, un conjunto de locomotoras oxidadas en las afueras de Uyuni que refleja parte del pasado industrial de la región.
Además del salar en sí, muchas excursiones incluyen paradas en atractivos naturales del altiplano boliviano. Las lagunas altiplánicas, como la Colorada y la Verde, destacan por sus colores intensos y la presencia de flamencos andinos. También se visita el desierto de Siloli, conocido por su Árbol de Piedra, y los géiseres de Sol de Mañana, un paisaje geotérmico de gran altitud. Estos lugares se encuentran dentro de la Reserva Eduardo Avaroa y forman parte de los tours de varios días.
Consejos para una experiencia total

El Salar de Uyuni se encuentra a más de 3.600 metros sobre el nivel del mar, por lo que uno de los primeros consejos es prepararse para la altitud. En este sentido, es recomendable pasar uno o dos días de aclimatación en lugares como La Paz, Potosí o Tupiza antes de comenzar la excursión. También conviene llevar medicamentos para el mal de altura, beber mucha agua y evitar esfuerzos físicos excesivos durante las primeras horas.
En cuanto al equipaje, es importante llevar ropa de abrigo, ya que las temperaturas pueden ser extremas, especialmente por la noche. De igual manera, incluso en temporada seca, el sol durante el día es fuerte, por lo que se deben llevar gafas de sol, protector solar, sombrero y ropa cómoda de manga larga. Si se viaja en temporada de lluvias, se aconseja llevar botas impermeables, ya que el agua salada puede dañar el calzado y dejarlo inutilizable.
Por último, es clave contratar agencias responsables y con guías experimentados. Algunas excursiones baratas no cumplen con las normas básicas de seguridad ni de respeto ambiental. Por ello, se deben buscar operadores registrados, que usen vehículos en buen estado y prioricen la sostenibilidad.
