La Costa Blanca es uno de esos destinos que pide un coche para disfrutar de la carretera, y no solo por el paisaje, sino porque cada rincón parece hecho para descubrirse al volante. Al alquilar coche en Alicante con Moovers se puede vivir mejor uno de los parajes más interesantes del Mediterráneo. La combinación de carreteras junto al mar, pueblos tradicionales, acantilados y calas escondidas convierte cada trayecto en una experiencia inolvidable. Además, las distancias son cortas, lo que permite disfrutar de varias rutas en un mismo viaje sin prisas y con total libertad.
Sí, bien hay autobuses, incluso trenes o tranvías, la Costa Blanca no se vive igual si se viaja limitado por horarios o rutas marcadas. La Costa Blanca es mucho más que sus playas, ya que cada municipio tiene su personalidad. Una ruta en coche permite apreciar esta diversidad de manera cercana, adaptando el recorrido al ritmo de cada viajero. Este artículo reúne cinco rutas en coche diseñadas para conocer la Costa Blanca desde diferentes perspectivas. Cada ruta propone un itinerario distinto, con paradas imprescindibles y consejos para disfrutar al máximo del viaje.
Ruta por los pueblos blancos: Altea – Polop – Guadalest

La ruta por los pueblos blancos es una de las rutas más fotogénicas y también más auténticas de toda la Costa Blanca. La ruta comienza en Altea, el pueblo más importante de la zona, conocido por sus calles empedradas y fachadas blancas. Destaca la cúpula azul de su iglesia, una de las imágenes más famosas del Mediterráneo.
A pocos kilómetros, Polop ofrece un respiro en un pequeño paraíso blanco rodeado de montañas. El castillo de Polop ofrece vistas panorámicas increíbles hacia la costa y los valles, convirtiéndose en el mejor lugar para hacer fotos del mar.
La ruta culmina en Guadalest, uno de los pueblos más impresionantes de España. Su castillo, encaramado sobre un peñasco, sus museos y sus balcones naturales hacen que la visita sea mágica. Si se viene con un coche de alquiler desde el aeropuerto, sobre todo con Moovers, se puede hacer el recorrido de forma cómoda, disfrutándolo desde el primer minuto.
Ruta de calas escondidas: Cala Granadella – Cala Portitxol – Cala Moraig
Las calas más espectaculares de la Costa Blanca suelen estar lejos del ruido, ocultas entre acantilados o al final de caminos enrevesados. Por ello, una ruta de calas en este paraíso es la mejor opción para los amantes del mar y de las playas que parecen secretas.

- Cala Granadella es una de los tesoros naturales más reconocidas de la Costa Blanca. Su agua cristalina, sus tonos turquesa y su entorno rocoso la convierten en un escenario perfecto para hacer snorkel
- Cala Portitxol, también conocida como Cala Barraca es otro paraíso. Sus icónicas casas blancas con puertas azules se han convertido en un símbolo de Jávea, pero lo que realmente destaca es su ambiente, su costa rocosa y sus aguas cristalina. El mirador previo, al bordear la costa, regala una vista panorámica única antes de descender hasta la cala.
- Cala Moraig es un lugar de belleza salvaje marcado por sus acantilados y cuevas naturales. La “Cova dels Arcs” es un punto muy popular para los amantes de la fotografía y el snorkel. El contraste entre el azul intenso del mar y las paredes rocosas crea una estampa espectacular.
Moverse entre estas calas sin coche es casi una misión imposible. Por eso, muchos viajeros prefieren alquilar un coche en Alicante con Moovers, salir directamente desde el aeropuerto y planificar esta ruta a su aire, sin depender de nada, ni de nadie.
Ruta gastronómica: Santa Pola – Elche – Alicante
La Costa Blanca no solo enamora por sus paisajes, sino también por su gastronomía. Una ruta gastronómica en la provincia suele empezar en Santa Pola, un pueblo marinero conocido por su lonja y su tradición pesquera. En este lugar se puede disfrutar de un arroz a banda o de gambas frescas. El paseo marítimo ofrece restaurantes donde probar cocina local con vistas al mar.
La siguiente parada es Elche, ciudad Patrimonio de la Humanidad gracias a su Palmeral y rica tradición cultural. Su gastronomía combina influencias mediterráneas con productos locales, y muchos viajeros hacen una parada obligatoria para degustar su famoso arroz con costra.

La ruta finaliza en la capital de la provincia, Alicante, una ciudad con una oferta gastronómica variada que va desde tabernas tradicionales hasta restaurantes con estrella Michelin. Una de las mejores opciones es tapear por el Barrio de Santa Cruz o disfrutar de un arroz alicantino junto al mar.
Ruta natural: Serra Gelada – Faro del Albir – Mirador del Morro de Toix
La ruta más natural de Alicante está pensada para quienes buscan panorámicas espectaculares. La Serra Gelada es un parque natural que separa Benidorm de Alfaz del Pi y Altea, con acantilados que se elevan verticalmente sobre el mar. Sus carreteras escénicas rodean un espacio que ofrece vistas que cambian según la altura.
La segunda parada es el faro del Albir, una excursión sencilla y accesible a través de un camino asfaltado que bordea la montaña con vistas al Mediterráneo. Aunque el acceso final es peatonal, llegar en coche hasta la zona baja permite iniciar un recorrido cómodo. El mirador del Morro de Toix es el broche perfecto para esta ruta natural, estando situado en la frontera entre Altea y Calpe. Se trata de uno de los miradores más impresionantes de la zona y un lugar para finalizar el día viendo el atardecer.
Ruta urbana relajada: Alicante – San Juan – Villajoyosa
La opción de una ruta urbana es perfecta para quienes prefieren combinar ciudad, playas amplias y pueblos coloridos. En este caso, se puede empezar en Alicante, visitando el castillo de Santa Bárbara o recorriendo las calles del Barrio de Santa Cruz. Alicante ofrece un ambiente completo, para comenzar el día con energía y vistas al mar.

La siguiente parada es la playa de San Juan, una de las más grandes y abiertas de la Costa Blanca. La carretera litoral permite recorrer la zona fácilmente y detenerse en lugares con unas bellas vistas frente al mar. El recorrido suele finalizar en Villajoyosa, un pueblo marinero famoso por sus casas de colores y su tradición chocolatera. Su casco antiguo, el puerto y sus playas crean un ambiente de cuento acogedor y auténtico. La visita a una de sus fábricas de chocolate da el toque dulce final a la experiencia.
Moovers, una forma para organizar estas rutas
Independientemente de la ruta que se elija, o si se combinan varias de ellas, todas tienen algo en común: lo más práctico es empezar el viaje saliendo directamente con el coche desde el aeropuerto de Alicante. En este sentido, Moovers se ha posicionado como una referencia dentro de la provincia al ofrecer:
- Entrega del coche sin colas ni papeleos eternos
- Reservas sin letra pequeña ni condiciones confusas
- Vehículos impecables, modernos y listos
- Atención con cercanía y claridad
- Asistencia justo donde se necesitas tras salir del avión
Si lo que se quiere es libertad, horarios flexibles y exprimir al máximo cada rincón de la Costa Blanca, alquilar un coche en Alicante con Moovers no es solo una opción cómoda, es la mejor manera de empezar un viaje como debe ser.
