Bélgica es uno de esos países europeos que más llaman la atención, ya que, a pesar de ser un territorio relativamente pequeño, su variedad de ciudades permite realizar un recorrido completo de varios días, incluso semanas. A pesar de su tamaño, el país reúne ciudades con un patrimonio histórico excepcional, que destacan por sus calles medievales, sus museos, y, como no, por tener una gastronomía reconocida por sus chocolates y cervezas. En este contexto, un viaje a Bélgica es una oportunidad para sumergirse en una mezcla de influencias flamencas y francófonas que se refleja en su arquitectura, su forma de vida y su cultura.

Una ruta por Bélgica explora distintas ciudades que parecen sacadas de un cuento, como Brujas o Gante, y otras que laten al ritmo de la innovación cultural, como Amberes o Lovaina. Cada ciudad posee su propia magia y su esencia, que se aprecia en sus plazas, canales, mercados y museos, proporcionando al viajero una experiencia variada sin necesidad de recorrer largas distancias. La excelente conexión ferroviaria del país hace que moverse entre ciudades sea rápido y sencillo, lo que permite aprovechar al máximo cada etapa de la ruta. En este artículo vamos a ver una selección de ciudades imprescindibles que representan lo mejor de Bélgica: su historia, su arte, su vida urbana, su gastronomía y su carácter.

Bruselas

Bruselas, la capital de Bélgica, es una ciudad perfecta para una visita de 2 o 3 días, gracias a la capacidad que tiene para mezclar a la perfección la solemnidad de su papel institucional con una escena cultural dinámica y contemporánea. Su punto más emblemático es la Grand Place, considerada una de las plazas más bellas del mundo, rodeada de edificios gremiales dorados y con un imponente Ayuntamiento. También es imprescindible visitar el Manneken Pis, símbolo icónico y curioso que refleja el carácter desenfadado de la ciudad.

Además de su arquitectura histórica, Bruselas destaca por su amplia oferta de museos, entre los que se encuentran el museo Magritte, los museos reales de Bellas Artes y el museo del Cómic, que celebra la tradición belga en esta disciplina. Asimismo, el Atomium, construido para la Exposición Universal de 1958, es un lugar capaz de ejemplificar la perspectiva futurista de la ciudad.

El barrio europeo, donde se concentran varias de las principales instituciones de la Unión Europea, añade una dimensión multicultural al recorrido, perfecta para quienes buscan comprender el papel político de la ciudad. Por otro lado, los barrios tradicionales, como El Sablon para los amantes de las antigüedades y el chocolate, o Saint-Gilles que destaca por su ambiente artístico, son paradas esenciales del recorrido. La gastronomía bruselense es otro motivo más para quedarse, con los mejillones con patatas fritas, los gofres, las cervezas artesanales y los chocolates gourmet.

Brujas

Brujas es considerada por muchos como la ciudad más bonita de Bélgica gracias a su casco histórico medieval. Sus canales, sus puentes de piedra y sus edificios góticos transportan al visitante a otra época, convirtiéndola en un destino perfecto para pasar 1 o 2 días. La Grote Markt, dominada por el campanario Belfort, es el punto de partida perfecto para explorar sus laberínticas calles y contemplar las fachadas coloridas que dan identidad a la ciudad. Tras esto, subir al Belfort permite disfrutar de una vista panorámica inigualable de Brujas.

Uno de los mayores encantos del turismo en Brujas es su red de canales, que le ha valido el apodo de «la Venecia del Norte». Un paseo en barco permite degustar una perspectiva diferente de la ciudad, descubriendo rincones que pasan desapercibidos desde tierra. De esta manera, lugares como el Begijnhof, un conjunto de casas blancas rodeadas de silencio, o el lago del Amor, con su ambiente romántico, completan una visita cargada de simbolismo. Asimismo, la ciudad cuenta con museos como el Groeninge, especializado en pintura flamenca, que enriquecen la experiencia cultural.

Gante

Gante es uno de los destinos más atractivos de Bélgica para pasar un par de días, gracias a su patrimonio histórico. Su casco antiguo está dominado por monumentos como el castillo de los Condes de Flandes, cuya estructura medieval transporta al visitante a los siglos de caballeros y batallas. La catedral de San Bavón, hogar del célebre políptico de «La adoración del cordero místico», es una visita obligada para los amantes del arte. Por otro lado, pasear por Graslei y Korenlei, sus muelles, ofrece un recorrido con algunas de las panorámicas más hermosas del país.

A diferencia de otras ciudades medievales, Gante se caracteriza por su ambiente universitario. Esto genera una mezcla de tradición y modernidad que convierte a Gante en un destino para viajeros jóvenes y/o curiosos. El arte urbano también forma parte de su identidad, con rutas que pasan por murales y zonas dedicadas a la expresión artística contemporánea. Además, las noches son mágicas en la ciudad, como explican en diversas guías de información de Gante. El alumbrado nocturno del centro histórico crea un ambiente mágico, destacando la silueta de sus torres medievales reflejadas en los canales. Se trata de una de las mejores ciudades de Bélgica para visitar sin las aglomeraciones de Brujas.

Amberes

Amberes es una ciudad que sorprende desde el primer momento gracias a una identidad moderna y cosmopolita, siendo reconocida como la capital belga de la moda y el diseño, al albergar boutiques, talleres y museos dedicados al arte contemporáneo. Un viaje de un día a Amberes puede ser suficiente para disfrutar de sus principales atractivos, comenzando en la Estación Central, considerada una de las más bellas del mundo. Desde allí, las calles conducen a lugares como la catedral de Nuestra Señora, donde se conservan obras maestras de Rubens, uno de los grandes artistas flamencos.

El puerto de Amberes, uno de los más importantes de Europa, aportando un gran valor histórico para la ciudad. Sus antiguas instalaciones se han transformado en espacios culturales como el MAS (Museum aan de Stroom), con exposiciones innovadoras y una azotea panorámica de acceso libre. El barrio de Eilandje, situado junto al puerto, también es un reflejo de la regeneración urbana de la ciudad, contrastando con la parte más tradicional del centro histórico.

Lovaina

Lovaina es una ciudad joven, dinámica y profundamente ligada a su tradición universitaria, siendo una opción de parada para 1 o 2 días. La KU Leuven, una de las universidades más antiguas y prestigiosas de Europa, marca el ritmo de la vida y atrae a estudiantes de todo el mundo. Este ambiente multicultural llena las calles de energía, especialmente en la Oude Markt, conocida como “la barra más larga del mundo” por la gran cantidad de bares que se alinean en la plaza.

La ciudad también ofrece un patrimonio arquitectónico de gran valor, con lugares como el ayuntamiento de Lovaina, con su fachada gótica profusamente decorada. La biblioteca universitaria con su icónica torre ofrece una visita cargada de simbolismo, ya que ambas fueron destruidas durante la Primera Guerra Mundial, y posteriormente reconstruidas como acto internacional de solidaridad. Además, pasear por el Groot Begijnhof, un antiguo barrio de casas flamencas declarado Patrimonio de la Humanidad, da la posibilidad de descubrir una faceta tradicional de la ciudad.